Traumatología Mugisalud Bilbao
Pie plano del adulto

Casos realesCirugía ortopédica y reconstructiva

Pie plano del adulto

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En el pie plano del adulto el arco interno se hunde progresivamente y el talón se desvía hacia fuera. La causa más habitual es el fallo del tendón tibial posterior, que es el principal sostén del arco. A diferencia del pie plano infantil, aquí la deformidad aparece o empeora en la edad adulta y suele doler.

Cirugía ortopédica y reconstructiva

Pie plano del adulto

En el pie plano del adulto el arco interno se hunde progresivamente y el talón se desvía hacia fuera. La causa más habitual es el fallo del tendón tibial posterior, que es el principal sostén del arco. A diferencia del pie plano infantil, aquí la deformidad aparece o empeora en la edad adulta y suele doler.

Cuándo conviene consultar

• Dolor e hinchazón por dentro del tobillo, siguiendo el trayecto del tendón. • El arco del pie se ha ido bajando con los años. • Cuesta ponerse de puntillas con un solo pie. • Visto por detrás, se ven más dedos por fuera en el pie afectado.
Valoración

Cómo se valora

Se explora la movilidad del retropié, la fuerza del tendón y —dato decisivo— si la deformidad todavía se corrige con la mano o ya está rígida. Se comprueba también la flexibilidad del gemelo. La radiografía en carga y, cuando hace falta, la ecografía o la resonancia definen el estadio.
Valoración de pie plano del adulto en consulta — Mugisalud Bilbao

Exploración y estudio de imagen en la consulta de pie y tobillo.

Opciones de tratamiento

En fases iniciales el tratamiento es conservador: plantillas o férulas que sostengan el arco, control de la carga y un programa de fortalecimiento específico del tendón, junto con trabajo de la flexibilidad posterior. Cuando la deformidad progresa pero sigue siendo flexible, la cirugía busca **corregir la forma y descargar el tendón**, combinando osteotomías que realinean el talón, alargamiento de la columna externa y refuerzo o transferencia tendinosa. Si el retropié ya está rígido o artrósico, la solución pasa por artrodesis que estabilizan definitivamente la deformidad.

Cómo es la recuperación

Es una recuperación larga y por fases, con un periodo inicial de protección del apoyo seguido de rehabilitación progresiva. Conviene planificarla con antelación, porque condiciona el trabajo y la vida diaria durante semanas.
Cómo te atendemos

El mismo proceso en todos los casos

Escuchamos el motivo de consulta completo y exploramos el pie y el tobillo en carga y sin carga. Las pruebas se piden cuando cambian la decisión, no por rutina. Explicamos las alternativas —incluida la de no operar—, qué implica cada una y qué recuperación tiene. Empezamos por lo más conservador que resuelva el problema. Fisioterapia, podología y nutrición trabajan en el mismo centro, de forma coordinada.

Preguntas frecuentes

¿Se puede frenar sin cirugía?

En las fases iniciales, sí. Un tratamiento conservador bien hecho —plantillas u ortesis que sostengan el arco, control de la carga y un programa específico de fortalecimiento del tendón tibial posterior, junto con trabajo de la flexibilidad posterior— controla los síntomas y puede frenar la progresión. Requiere constancia durante meses; no es cuestión de ponerse una plantilla y esperar.

¿La plantilla corrige el pie?

Lo sostiene y reparte mejor la carga, pero no revierte la deformidad. Su función es descargar el tendón que está fallando y hacer que caminar duela menos. Es un apoyo muy útil y en muchos casos suficiente, pero conviene tener claro qué hace y qué no, para no interpretar que el pie está corregido cuando lo que ocurre es que está compensado.

¿Cuándo se considera que es tarde?

El punto de inflexión es cuando el retropié deja de ser flexible. Mientras la deformidad se corrige con la mano, se puede plantear una cirugía que realinea el talón y descarga el tendón, conservando el movimiento de las articulaciones. Cuando el retropié se vuelve rígido o aparece artrosis, esas técnicas dejan de ser suficientes y hace falta estabilizar mediante artrodesis. Consultar pronto amplía las opciones.

¿Por qué me cuesta ponerme de puntillas con ese pie?

Porque ese gesto depende directamente del tendón tibial posterior, que es el que está fallando. Es una de las pruebas más útiles de la exploración precisamente por eso: pedir que se ponga de puntillas apoyando en un solo pie muestra si el tendón todavía cumple su función y si el talón gira como debería. Su pérdida suele ser el primer signo objetivo.