Casos reales — Cirugía ortopédica y reconstructiva
Deformidades complejas del pie y el tobillo
3 minutos de lectura
Casos en los que la deformidad afecta a varios niveles del pie y el tobillo a la vez, con frecuencia sobre secuelas de fracturas, cirugías previas, enfermedades neurológicas o alteraciones del pie asociadas a la diabetes. Requieren una planificación completa, no una corrección aislada.
Cirugía ortopédica y reconstructiva
Deformidades complejas del pie y el tobillo
Casos en los que la deformidad afecta a varios niveles del pie y el tobillo a la vez, con frecuencia sobre secuelas de fracturas, cirugías previas, enfermedades neurológicas o alteraciones del pie asociadas a la diabetes. Requieren una planificación completa, no una corrección aislada.
Cuándo conviene consultar
• El pie ha cambiado de forma y ya no apoya de manera estable.
• Cirugías previas que no han resuelto el problema.
• Heridas o durezas recurrentes por zonas de presión anómala.
• Deformidad en un pie con pérdida de sensibilidad.
Valoración
Cómo se valora
Valoración global de la alineación desde la pierna hasta los dedos, del equilibrio muscular, de la calidad de la piel y del estado circulatorio y neurológico. Radiografías en carga, TAC y, cuando procede, valoración conjunta con otros especialistas.
Opciones de tratamiento
La estrategia combina, según el caso, corrección ósea a varios niveles, artrodesis para estabilizar, reequilibrio tendinoso y, en algunas situaciones, fijación externa que permite corregir de forma progresiva. Todo se planifica con un objetivo concreto: un pie plantígrado, estable y que permita caminar con calzado. En los casos con pérdida de sensibilidad o compromiso de la piel, la prioridad es prevenir heridas y preservar el apoyo. Cuando la reconstrucción no es viable, se valoran otras opciones con el paciente y su entorno, explicando alternativas y consecuencias.
Cómo es la recuperación
Prolongada y con seguimiento estrecho. Se planifica desde el principio junto con fisioterapia y podología, y contando con el apoyo que la persona necesitará en casa.
Cómo te atendemos
El mismo proceso en todos los casos
Escuchamos el motivo de consulta completo y exploramos el pie y el tobillo en carga y sin carga. Las pruebas se piden cuando cambian la decisión, no por rutina. Explicamos las alternativas —incluida la de no operar—, qué implica cada una y qué recuperación tiene. Empezamos por lo más conservador que resuelva el problema. Fisioterapia, podología y nutrición trabajan en el mismo centro, de forma coordinada.
Preguntas frecuentes
¿Se resuelve en una sola cirugía?
No siempre. Cuando la deformidad afecta a varios niveles, a menudo se planifica por etapas, con un objetivo definido para cada una. Intentar corregirlo todo de una vez puede comprometer la piel y la circulación de la zona. La estrategia se decide tras valorar el conjunto, no procedimiento a procedimiento.
¿Qué se busca exactamente con la cirugía?
Un pie que apoye de forma estable y permita caminar con calzado sin que aparezcan heridas. Ese es el objetivo, y conviene decirlo claro: no se persigue un pie de aspecto normal ni recuperar la movilidad de antes. En estas situaciones, estabilidad y ausencia de heridas es lo que cambia la vida diaria de una persona.
¿Se trabaja con otros especialistas?
Sí, y es parte del tratamiento, no un añadido. La coordinación con fisioterapia y podología es constante, y según el caso intervienen otras especialidades, sobre todo cuando hay pérdida de sensibilidad, problemas circulatorios o diabetes de fondo. En el centro esos servicios están integrados, lo que facilita el seguimiento.
¿Qué pasa si el pie ha perdido sensibilidad?
Cambia por completo la prioridad. En un pie sin sensibilidad, la persona no percibe las zonas de presión excesiva y una herida puede pasar desapercibida hasta que se complica. El tratamiento se orienta a prevenir esas heridas, repartir bien el apoyo y revisar el pie de forma periódica, además de lo que se corrija quirúrgicamente.