Casos reales — Cirugía ortopédica y reconstructiva
Hallux rígido
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El hallux rígido es la artrosis de la articulación del dedo gordo. El cartílago se desgasta, aparecen crecimientos óseos en el dorso y la articulación pierde recorrido. A diferencia del juanete, aquí el problema principal no es la desviación sino la rigidez y el dolor al doblar el dedo.
Cirugía ortopédica y reconstructiva
Hallux rígido
El hallux rígido es la artrosis de la articulación del dedo gordo. El cartílago se desgasta, aparecen crecimientos óseos en el dorso y la articulación pierde recorrido. A diferencia del juanete, aquí el problema principal no es la desviación sino la rigidez y el dolor al doblar el dedo.
Cuándo conviene consultar
• Dolor en la base del dedo gordo al despegar el pie del suelo.
• Dificultad para doblar el dedo hacia arriba; el bulto está en el dorso, no en el lateral.
• Molestias al agacharse, subir cuestas o correr.
• Roce del empeine con el calzado por el resalte dorsal.
Valoración
Cómo se valora
Se explora el recorrido de la articulación, el dolor en los extremos del movimiento y la presencia de crecimiento óseo dorsal. La radiografía muestra el grado de desgaste. Con esos datos se sitúa el caso en una escala de gravedad, que es lo que orienta el tratamiento.
Opciones de tratamiento
En las fases iniciales el tratamiento es conservador: calzado de suela rígida o con balancín que evite forzar la flexión del dedo, plantillas e infiltraciones en casos seleccionados. Si el dolor persiste, hay dos caminos según el desgaste. Cuando queda cartílago útil se prefieren técnicas que preservan la articulación, retirando el crecimiento óseo que bloquea el movimiento y, si procede, asociando una osteotomía. Cuando el desgaste es avanzado, la artrodesis —fijar la articulación en una posición funcional— es la opción más fiable a largo plazo: elimina el dolor a costa del movimiento de ese dedo, que se compensa bien al caminar.
Cómo es la recuperación
Tras las técnicas de preservación se busca recuperar movilidad pronto, con apoyo protegido. Tras una artrodesis la prioridad es proteger la consolidación antes de progresar en la carga. En ambos casos la pauta se concreta en consulta y se ajusta en las revisiones.
Cómo te atendemos
El mismo proceso en todos los casos
Escuchamos el motivo de consulta completo y exploramos el pie y el tobillo en carga y sin carga. Las pruebas se piden cuando cambian la decisión, no por rutina. Explicamos las alternativas —incluida la de no operar—, qué implica cada una y qué recuperación tiene. Empezamos por lo más conservador que resuelva el problema. Fisioterapia, podología y nutrición trabajan en el mismo centro, de forma coordinada.
Preguntas frecuentes
¿Fijar la articulación del dedo me hará cojear?
No. La artrodesis del dedo gordo se tolera bien al caminar: lo que se pierde es la flexión de esa articulación concreta, no la marcha. El pie compensa ese movimiento con el resto de articulaciones y con el calzado. A cambio se elimina el dolor de forma fiable y duradera, que es la razón por la que sigue siendo la opción de referencia cuando el desgaste es avanzado.
¿Podré seguir haciendo deporte?
Depende del grado de artrosis y de la técnica empleada. Las actividades de bajo impacto —nadar, bicicleta, caminar— se mantienen bien en la mayoría de los casos. Correr, saltar o los deportes que exigen apoyo forzado sobre el dedo se valoran individualmente, porque no todas las técnicas dejan el mismo margen. Es una conversación que conviene tener antes de operar, no después.
¿De qué sirve una plantilla si el problema es el cartílago?
La plantilla no repara el cartílago, pero sí evita que la articulación llegue al final de su recorrido, que es justamente donde duele. Combinada con un calzado de suela rígida o con balancín, reduce la flexión forzada del dedo al despegar el pie. En fases iniciales esa medida sencilla resuelve el problema en bastantes casos y permite retrasar o evitar la cirugía.
¿Cómo se decide entre conservar la articulación y fijarla?
Lo decide el cartílago que queda. Si la articulación conserva superficie útil, tiene sentido retirar el crecimiento óseo que bloquea el movimiento y, si procede, asociar una osteotomía: se gana recorrido y se conserva la articulación. Cuando el desgaste es avanzado, esas técnicas dan resultados menos duraderos y la artrodesis es más fiable. La radiografía y la exploración del recorrido son lo que orienta esa decisión.