
Desgaste de las articulaciones situadas entre el tobillo y el antepié: la subastragalina, bajo el tobillo, y las del mediopié. Suele aparecer tras fracturas, en pies muy deformados o por sobrecarga mantenida.
Desgaste de las articulaciones situadas entre el tobillo y el antepié: la subastragalina, bajo el tobillo, y las del mediopié. Suele aparecer tras fracturas, en pies muy deformados o por sobrecarga mantenida.

Exploración y estudio de imagen en la consulta de pie y tobillo.
Es una preocupación razonable y puede ocurrir a largo plazo. Por eso el criterio es fijar lo mínimo necesario: solo las articulaciones que realmente duelen, preservando las que siguen funcionando bien. Identificar con precisión cuáles están afectadas es justamente lo que permite hacer una cirugía limitada en lugar de una fusión amplia.
Es muy frecuente en esta zona, porque el dolor se refiere a áreas amplias y varias articulaciones pequeñas pueden dar síntomas parecidos. Cuando la exploración y las pruebas de imagen no lo aclaran, una infiltración diagnóstica selectiva —anestesiar una articulación concreta y ver si el dolor desaparece— resuelve la duda. Es un paso más del diagnóstico, no un tratamiento.
El objetivo es caminar sin dolor, y eso se consigue en la mayoría de los casos. El terreno muy irregular resulta más exigente porque el pie pierde parte de su capacidad de adaptarse a los desniveles, que es precisamente lo que aportan esas articulaciones. Con calzado adecuado y una progresión razonable, la mayoría de la gente recupera sus actividades habituales.
Suele ser el crecimiento óseo que acompaña a la artrosis del mediopié. Molesta sobre todo por el roce con el calzado, y a veces ese roce es el síntoma principal, más que el dolor articular. Un calzado con la horma adecuada puede bastar; cuando no, se valora retirarlo, con o sin tratamiento de la articulación de debajo según cómo esté.