Traumatología Mugisalud Bilbao
Un tobillo que se tuerce una y otra vez

Casos realesCómo abordamos los motivos de consulta más frecuentes

Un tobillo que se tuerce una y otra vez

5 minutos de lectura

La primera torcedura se cura sola. La cuarta ya no es mala suerte: es un tobillo que ha dejado de sujetar. Así se aborda en consulta.

Motivo de consulta

Un tobillo que se tuerce una y otra vez

La primera torcedura se cura sola. La cuarta ya no es mala suerte: es un tobillo que ha dejado de sujetar. Así se aborda en consulta.

El motivo de consulta

Es una de las consultas más frecuentes en una unidad de pie y tobillo. La persona llega diciendo que «se le va el tobillo»: en la acera, bajando una escalera, en un camino con piedras, a veces sin que haya nada aparente en el suelo. Al principio fueron esguinces espaciados, con su inflamación y sus días de molestias, pero cada vez hace falta menos para que ocurra y cada vez cuesta más recuperar la confianza. Lo que hay detrás suele ser sencillo de explicar. Tras un esguince, los ligamentos externos del tobillo pueden quedar laxos y no recuperar del todo su función de freno. El tobillo pierde además parte del control fino que lo estabiliza sin que uno piense en ello. Cada nuevo episodio daña un poco más el ligamento y hace más probable el siguiente, de manera que el problema se alimenta a sí mismo. Una parte de las personas que sufren un esguince acaba desarrollando este cuadro de inestabilidad crónica. Lo habitual es que para cuando se consulta ya se hayan abandonado cosas: el monte, la pista de pádel, correr por caminos. Ese dato importa tanto como la exploración, porque marca el objetivo del tratamiento.
En la consulta

Qué se explora en la consulta

La exploración compara siempre los dos tobillos, porque lo que define la laxitud es la diferencia con el lado sano, no un valor absoluto. Se valoran los ligamentos externos, el recorrido del tobillo y el control muscular en apoyo monopodal. Después se mira lo que no está en el motivo de consulta pero condiciona el resultado: la forma del retropié —un talón desviado hacia dentro mantiene el tobillo en posición de riesgo—, la fuerza de los peroneos y si hay dolor profundo que sugiera una lesión del cartílago. La radiografía en carga muestra la alineación; la resonancia se pide cuando la exploración hace sospechar una lesión asociada, no de entrada.
Qué se explora en la consulta — Traumatología Mugisalud Bilbao

Exploración y estudio de imagen en la consulta de pie y tobillo.

Qué se busca y qué significa cada hallazgo

Lo que se exploraQué sugiere si es positivoQué cambia en el plan
Laxitud de los ligamentos externosEl freno pasivo del tobillo no está cumpliendo su funciónMarca la indicación de reparar o reforzar
Debilidad de los peroneosFalta el control activo que compensa la laxitudRehabilitación antes de plantear nada más
Dolor profundo en el tobilloPosible lesión del cartílago por los episodios repetidosSe solicita resonancia; se trataría en el mismo acto
Talón desviado hacia dentroLa forma del pie mantiene el mecanismo de la torceduraPuede requerir corregir también la alineación
Chasquido por detrás del maléoloUn tendón peroneo que se sale de su correderaCambia el diagnóstico y el tratamiento

Cómo avanza el tratamiento

1

Valoración

Historia, exploración comparativa y radiografía en carga. Se define si el problema es de ligamento, de control muscular, de forma del pie o de varias cosas a la vez.

Duración: primera consulta

2

Rehabilitación

Fortalecimiento de los peroneos y trabajo de propiocepción, con tobillera durante la actividad de riesgo. Buena parte de los casos se resuelve aquí y no pasa de esta fase.

Duración: el tratamiento de partida

3

Reevaluación

Si tras un programa bien hecho y mantenido el tobillo sigue fallando, se replantea. No se da el paso por impaciencia: se da cuando esta vía se ha agotado de verdad.

Duración: según evolución

4

Cirugía, si procede

Reparación o refuerzo de los ligamentos externos; plastia cuando el tejido propio no da suficiente calidad. Si hay lesión del cartílago o desviación del talón, se resuelven en el mismo acto.

5

Vuelta a la actividad

Protección inicial, recuperación de movilidad y, al final, trabajo específico de equilibrio y gesto deportivo. Se progresa por criterios cumplidos, no por fecha.

Duración: por criterios

A tener en cuenta

Lo que más se malinterpreta

Que la cirugía es el tratamiento de la inestabilidad. No lo es: es lo que se hace cuando la rehabilitación no ha bastado. Y al revés, tampoco sirve encadenar meses de fisioterapia genérica sin un programa dirigido a los peroneos y a la propiocepción. La diferencia entre una cosa y otra es lo que decide si hará falta operar.

Lo que la gente pregunta en consulta

¿Por qué me lo tuerzo si no hago deporte? Precisamente por eso en muchos casos. El tobillo inestable falla en gestos cotidianos —un bordillo, una alfombra, un suelo irregular— porque lo que ha perdido es el freno automático, no la fuerza para el deporte. La actividad deportiva suele hacerlo más evidente, pero no es un requisito. ¿Me va a quedar rígido si me operan? No es el objetivo ni el resultado habitual. Lo que se busca es devolver el freno que falta conservando el movimiento útil del tobillo, y las técnicas actuales están orientadas a eso. Un tobillo estable pero rígido cambia un problema por otro. ¿Y si ya han pasado años? No hay un plazo a partir del cual deje de tener solución. Lo que sí cambia con los años es que aumenta la probabilidad de que se haya dañado el cartílago por el camino, y eso hace más importante buscarlo antes de decidir el tratamiento. ¿Puedo seguir haciendo mi vida mientras tanto? Sí, con dos matices: usar tobillera en las situaciones de riesgo mientras dure el proceso, y no forzar terreno irregular hasta haber recuperado control. Evitar toda actividad no ayuda; lo que hace falta es exponerse de forma progresiva y controlada.

Qué se explica en consulta

Se explican las alternativas, incluida la de no hacer nada más allá de convivir con ello usando tobillera en las situaciones de riesgo, que para algunas personas es una opción razonable. Si se plantea cirugía, se explica qué implica, cuánto dura la recuperación por fases y qué se espera de la persona durante ese tiempo, que en este cuadro es mucho: la última fase, la de reeducación del equilibrio, la hace el paciente, no el cirujano. También se dice con claridad lo que no se puede prometer. Se puede devolver estabilidad a un tobillo, pero la confianza al pisar en terreno irregular vuelve más despacio que la sujeción mecánica, y esa diferencia es la que suele sorprender.